Tu Respiración, moldea tu Cerebro. Respiración y gestión Emocional.

Con los años de práctica terapéutica, soy cada vez más consciente de que la cultura asiática antigua sabía muy bien lo que se traía entre manos en términos de salud. Sabía muy bien dónde poner el foco para mantener un estado óptimo de bienestar físico y mental. Me refiero a la Respiración.

Una vez nombrada, quizás le quites importancia y te parezca una cosa banal porque lo hacemos todos los días sin pensar. Pero el cómo respiramos habla mucho de tu personalidad, de cómo te relacionas contigo mismo y con los demás, del estado de regulación de tu Sistema Nervioso y fisiología; de tus emociones, pensamientos y decisiones… Todo esto nada más y nada menos.

Si dudas de mis palabras, te planteo lo siguiente. La próxima vez que recibas una noticia “menos buena” o que tengas un problema que resolver, acuérdate de lo siguiente. Párate, evalúa tu respiración en ese momento, siéntela y dime si 2 minutos después, tu gestión de la situación no es diferente. Espero que hagas la prueba.

No es casualidad, que respirar sea lo primero que haces al nacer. Ni tampoco, que los centros nerviosos cerebrales de control respiratorio se encuentren en el mismo nivel cerebral (Cerebro Primitivo o Reptiliano) donde se regula la frecuencia cardiaca, el Sistema Nervioso de Alerta (Ortosimpático) y de la Calma (Parasimpático); todo ello en estrecha relación con la Amígdala o centro por excelencia de las Emociones.

Y todo ello tiene un fin evolutivo claro. La Supervivencia. Mantenerte en vida pudiendo modular al unísono respiración – latido cardíaco – vigilancia – emociones. O lo que es lo mismo, meter oxígeno, distribuirlo por la sangre para que el cerebro tome la mejor decisión.

A mis pacientes les explico que coger aire, lo tenemos asegurado. Lo hacemos de manera automática. Y que influir en el proceso respiratorio nos permite cambiar el lenguaje no verbal de nuestro cuerpo.

Jugar con la respiración disminuyendo el número de respiraciones / minuto permite la activación del sistema Parasimpático. Te da calma, mejores digestiones, relajación, conexión social, baja la inflamación cerebral, disminuye la actividad de la amígdala; y por tanto, te permite evaluar y actuar con menos agitación desde una conciencia plena menos reactiva.

Conocer tu patrón respiratorio fisiológico y cultivarlo contribuirá a una mejor autogestión emocional, de estados ansiosos o depresivos…

“La respiración consciente moldea tu cerebro”

Tu salud está en tus manos. ¿Para cuándo un poquito de atención a tu respiración?¿Nos ponemos a ello?

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