Vivimos en una Sociedad que va a mil por hora. Incluso esa energía está llegando a los pueblos. La tecnología se está encargando de tenernos bien “ocupaditos” con momentos artificiales que frenan esos momentos de aburrimiento, donde no tengo nada que hacer. Momentos que podría dedicar a reflexiones propias, a indagar en uno mismo…
Mantener este ritmo somete a nuestro cuerpo a un daño importante. Lo pone en modo Alerta. Pero no estamos preparados para estar así 24/7. Este modo está diseñado fisiológicamente para afrontar conflictos, estresores de forma aguda, por un tiempo determinado y no constante.
Cuando la cosa se pone duradera, el cuerpo no tiene más que activar el modo Supervivencia. No le queda otra. Activa el modo ECO, ahorro energético… Pero nosotros seguimos con nuestro día cargado a tope de obligaciones… Si al menos fueran placeres de vez en cuando…!!!
Bioquímicamente, estar en alerta supone la liberación en sangre de adrenalina, noradrenalina y cortisol. Hormonas archiconocidas para la mayoría. Hormonas cuya función en la puesta en marcha de procesos fisiológicos para la obtención de energía de nosotros mismos. Y esto es importante. Primero recurrimos a degradar nuestro cuerpo antes de obtener la energía de fuera (a través de la comida).
Como esto es insostenible porque no podemos estar indefinidamente catabolizándonos (degradándonos) a nosotros mismos; nuestro cuerpo que es muy sabio activa automáticamente el modo Supervivencia. El Sistema Inmune aumenta su actividad, el Sistema Muscular se va apagando y el Cerebro va mermando en sus funciones. Os sonarán síntomas como cansancio general, no tengo energía, dolor generalizado, infecciones recurrentes, pérdida de memoria (“se me olvidan las cosas”), malestar digestivo… Vamos, un “no me encuentro bien. Qué me pasa”.
Pues si no era suficiente, ha llegado la fiebre del bienestar. De estar “healthy”. Y lo que hacemos es cargar a nuestro mega día de actividades con cambios en nutrición, baños de agua fría, tiempo para hacer deporte y gastar mucha energía (carreras de fondo a pié, bicicleta, crossfit…). Y como no sabemos donde encajar todo esto, lo metemos con calzador en nuestra día a día “nada ocupado”; viviéndolo desde el estrés. Lo cuál nos desgata y degrada más. Y ahí radica la clave.
“Se nos está yendo la chota”.
¿Desde dónde vives lo que haces?, ¿Para qué lo haces?, ¿Cuál es tu intención?
Tener un estilo de vida saludable sería lo ideal. Solo si y solo si… lo incorporamos desde una conciencia plena. Marcando prioridades, filtrando obligaciones y apostando por lo que te sienta bien.
Afrontar el día desde esta conciencia plena hace que los estresores sean menos estresores. Que el estado de alerta no sea de tanta alerta.
Vivir el día no implica estar siempre en activo. El cuerpo necesita un “break”, donde el Sistema Nervioso de Alerta (Sistema Simpático) y de Supervivencia (Vago Dorsal) den paso al Sistema de la Calma y Regeneración (Vago Ventral).
Está en ti siempre la Decisión. Te acompaño a encontrarla.
Antonio Jesús López Puyana.
Fisioterapia Osteopática | PNI | Terapia Somática
Compartir es Vivir. Si considera interesante la temática, ayude a otras personas compartiéndola. Agradecido.
