Llegó la calor a Andalucía. Y es muy probable que sientas más cansancio, dolor de cabeza, sofocos, sudores que no cesan, ganas de beber constantemente… Y aunque esto pueda parecer normal, nada más lejos de la realidad.
Porque… el cómo te adaptas al calor depende mucho de cómo gestionas tu mundo interno, entendiendo como mundo interno a tus sensaciones corporales, emociones y pensamientos.
Tu maquinaria biológica está configurada para mantener la temperatura corporal siempre en valores estables, independientemente al contexto; siendo lo óptimo entre los 36,3ºC y los 36,7ºC. De manera que si hace frío, generas calor por ti mismo; y si hace calor, aumentas la sudoración y el trabajo cardíaco para refrigerar al sistema.
Esta capacidad automática de regulación de la temperatura corporal reside en el cerebro primitivo o reptiliano, situado en la base del cráneo. Esta región controla también la respiración, la frecuencia cardíaca, la digestión, el dolor y las sensaciones corporales. Todas ellas funciones indispensables para nuestra supervivencia.
¿Cómo se une todo esto con mi plano emocional? Siendo muy básico y conciso en mi explicación, cada emoción genera una sensación corporal distinta. Un cambio en tu frecuencia cardio-respiratoria, una mayor o menor disponibilidad para realizar la digestión… Cada emoción despierta mecanismos fisiológicos que buscan la adaptación a la situación que ha generado esa emoción. Y muchos de ellos, generan microcambios en tu temperatura interna.
Traigo otro ejemplo. Seguro que habrás sentido alguna vez vergüenza. Y si te paras a ser consciente del momento, la vergüenza habrá podido venir acompañada de hormigueo en la columna (sensación corporal) y de un calor interno que te recorre todo el cuerpo por dentro (temperatura).
Esto es así porque los centros de control cerebrales de tus emociones (cerebro límbico), tienen una estrecha relación con tu cerebro primitivo (anteriormente citado). De tal forma, que cuanto más conscientes seas de tus comportamientos, y de las emociones y sensaciones corporales asociadas; más sencillo será para tu sistema el mantener estable tu temperatura corporal, independientemente del entorno en el que estés.
Entonces, es muy posible que te preguntes… ¿Cómo hago para crecer en mi propia gestión emocional?
Muchos/as hacen yoga, pilates, técnicas respiratorias, de relajación, otras actividades físicas… Y aunque está muy bien, te quiero transmitir mi realidad. Llevo años en mi propio proceso de crecimiento personal; así como otros muchos formándome y acompañando a muchas personas como terapeuta en Fisioterapia Osteopática, PNI y Terapia Somática. Y el cambio gordo llega cuando decides mirar hacia dentro, investigar en ti, explorarte y conectar con tu energía y esencia más pura. Te acompaño en tu proceso.
“Cuanta mejor regulación emocional, mejor te adaptarás al calor.”
