Azúcar!!! «No pasa nada porque después la quemo (parte 2)». Tururú!!!

¿Recuerdas la primera parte del artículo sobre el azúcar y la boca? ¿Te impactó su enorme poder tóxico? ¿Quieres saber cómo sigue?

Resumiéndolo bastamente, a altas cantidades de azúcar en boca le sigue daño en la mucosa oral y endotoxemia; o dicho de otra manera, patógenos (bichos) penetrando en tu sistema y surcándolo a sus anchas a través del océano de tu sangre.

Dejando la vía sanguínea para el siguiente artículo, vamos a detenernos y seguir su recorrido por el interior del tubo digestivo, bajando por tu faringe, tu esófago, tu estómago, tu intestino delgado hasta llegar a tu intestino grueso. ¿Puedes sentirla? Ahora puedes sentirla pero no sabe a nada. Porque por 7 segundos que es lo que dura la sensación placentera en tu boca, las consecuencias son enormes.

Así que déjame que te aclare esto: cualquier tejido que sea bañado por glucosa en altas concentraciones (no fisiológicas) va a inducirte daño, mucho daño, por exceso de oxidación en las capas internas de tu mucosa digestiva. Como respuesta, tu sistema inmune inflamará, lo cuál generará más daño y de nuevo el bucle interminable: daño – inflamación – más daño. No te extrañes si aparece con el tiempo gastritis, estreñimiento, diarreas…

A nivel intestinal quiero destacar dos procesos. En el intestino delgado, absorbemos los nutrientes hacia el torrente sanguíneo para nutrirnos. A este nivel el riesgo de endotoxemia está siempre presente. En segundo lugar, tanto el intestino delgado como grueso está conquistado por cepas de bacterias simbiontes (amigas) para el Ser Humano, que debemos cuidar y alimentar debidamente. Y te aseguro que no es azúcar el camino.

En el caso de altas concentraciones de glucosa, al igual que ocurría en la boca, alimentarán a grupos de bacterias que nos interesan menos (las que nos enferman vamos!), pudiendo éstas crecer e ir colonizando el interior de nuestro tubo digestivo. Proceso que se conoce y es muy común hoy día como disbiosis intestinal y que se nombra de distinta manera en función de la región del intestino y del tipo de organismo que predomine.

Ojo!!! Común no es sinónimo ni de Saludable ni de Óptimo. La población humana actual vive con intestinos totalmente enfermos. Y un Intestino enfermo lleva a un Cerebro enfermo.

Recalcarte que es nuestra Flora Intestinal la que nos ayuda a degradar los alimentos, nos nutre y ejerce nuestra segunda barrera de defensa inmunológica del exterior (la primera es nuestro Sistema Inmune Conductual). Nos defiende sin tener que pedir la ayuda del Sistema Inmune, lo que es una ventaja evolutiva a la hora del ahorro energético y poder destinar esa energía para labores físicas, cognitivas o psicoemocionales.

Así que… Te resumo:

1º. El azúcar daña e inflama tus mucosas digestivas.

2º. Produce hiperpermeabilidad intestinal y más inflamación (bucle).

3º. Tras la hiperpermeabilidad acontece la Endotoxemia. Se intoxica todo tu cuerpo desde el intestino.

4º. Disbiosis intestinal.

5º. Sigues comprando papeletas para futuras patologías.

 

          Una barriga sana, inmunotolerante, en equilibrio, favorece un organismo saludable.

 

PD: mi objetivo es dar luz de manera científica a esta problemática mundial. Quiero precisar que muchos dolores y patologías no sanan al 100% sólo con quitar el azúcar. Como terapeuta, para ello es necesario mi labor terapéutica donde exploro cuáles son los factores determinantes de vida que se encuentran como causantes y establezco las recomendaciones adaptadas al propio proceso y contexto de la persona.

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